Quiero compartir con ustedes, lo que el Señor ha hecho en mi vida. Cuando yo tenía 4 meses de nacida, me vino una fiebre tan alta, que dañó el hemisferio izquierdo de mi cerebro. Por este motivo, estuve dos años en estado vegetal.
Durante ese tiempo, mis papas me llevaban donde los mejores especialistas de la ciudad. Ellos me diagnosticaron epilepsia, declarando mi situación irreversible. Toda mi familia estaba muy angustiada por esta enfermedad. Muchos pastores y líderes oraban por mi, pero nada pasaba.
Mi mamá me cuenta que cuando estábamos en la iglesia, en estado vegetal, yo tarareaba las melodias de las canciones. Y lo mas interesante de todo esto, es que yo iba al compás de la música, y era bastante afinada.
Pasaban los años, y yo seguía grave aún. Hasta que una noche, en medio de la tristeza, mis padres se acercaron a la cuna donde yo estaba, y oraron al Señor, pidiéndole que me llevara o me sanara.
Al otro día, mi mamá se acercó a mi, y le sonreí por primera vez, y me senté en la cuna. Desde ese momento, nuestras vidas cambiaron radicalmente, solamente porque Dios hizo el milagro y me dió un cerebro nuevo. Todos los médicos, amigos y familiares quedaron sorprendidos por dicho acontecimiento.
Conozco a Dios desde muy niña. Y no paro de darle las gracias por el privilegio de conocerle y por lo que Él ha hecho en mi.
Mi mayor deseo aquí en la tierra, es hacer su voluntad plenamente. Porque he visto sus respuesta, me siento realizada con lo que hago. Todo lo que el Señor me ha dado, es el resultado de orar y esperar en Él.
Mi oración no es:"Señor, bendice mis planes"; sino que es:"Señor, haz en mi, lo que está en tu corazón". Esto es para ustedes también.
Dios quiere llevarnos a niveles más altos, en todo sentido. Sus pensamientos y caminos, son muchísimo mejores que los nuestros. Por lo que debemos ser como niños. No confiando en nuestras fuerzas ni capacidades. Sino solo en Él.
Pidámosle al Señor, que rompa nuestras estructuras, cambie paradigmas y creencias errados, estableciendo los suyos.
Nunca se olviden de que Dios cumplirá su propósito en cada uno de ustedes. Habrán grandes alegrías, y sorpresas para sus vidas. El Señor concederá las peticiones que hay en sus corazones. Su especialidad es lo imposible.
Saludos para cada uno en particular. Bendiciones para todos y gracias por ser mis amigos.